Quel otru dia, cuando lo de la Navidad, estaba mi nietu delanti del ordenador ese y le dicia yo: ¿Pero que miras en ese cacharru tantu tiempo?, y el chiquillo respondía: ¡Internet güelito, Internet!, que estoy hablando con mis amigos. ¿Hablando?, pensaba yo, pa mis adentros.
En mis tiempos los chiquillos, cuando no íbamos al cole o ayudabamos en casa a nuestros padres, estabamus tol día en la calli, jugando y haciendo judiadas. Ahora se pasan el dia en el cuarto metidos con el Interne ese y la música. Sólo salen pa comer y si les gusta lo que hay, y si no se van a esas tiendas grandes como el Carrefu y comen cualquier porquería.
Que ha empezau un añu nuevu y que unu ya es vieju y ha vistu muchu en esti mundu, pero ¿que no se yo? Que por la televisión se ve mucha miseria y guerras y que el mundo esta tochu y no se adondi acabará to estu.
¡Vamos, digu yo!

Pero acabe donde acabe esto, será el lugar que hemos escogido.
Mientras, habría que crear una escuela de “escogedorres de destinos”
¡Ay Lin ! Estu no hay quien lo pare. ¡No ardieras !
¿Y nos os interesaría comprarme unos becerrucos que tengo?, baratus por ser pa vosotrus.